Las blancas juegan y ganan
El ajedrez de competición es con frecuencia boxeo mental. Esto no es ajedrez de competición, sino un estudio, pero tal parece que su compositor logró enfrentar a las dos mitades de su cerebro, con golpes de maravillosa creatividad. Una y otra vez, el lector creerá haber dado con una llamativa solución, pero aún le quedarán pequeños tesoros por descubrir. El primer hallazgo es que, como no vale 1 d6 por Cf5+ hay que jugar
1.Rf6
para que el corcel negro quede encerrado. Y tras
1...Rh6
2.d6
todo indica que el monarca oscuro debe rendirse. Sin embargo, el hemisferio defensor del compositor Pogosiants parió un precioso truco:
2...Ce8+!
3.Axe8
e3
Y lo de precioso se justifica porque si ahora 4. Ab5? e2 5. Axe2 y es tablas por rey ahogado. Por tanto, hay que dar rienda suelta a la doble coronación de peones, que esconde nuevos y morrocotudos sobresaltos:
4.d7!
e2
Si el lector no estuviera ya avisado, pensaría que aquí no hay nada que rascar: tras el nacimiento de sendas damas, la negra estará evitando que la blanca dé su único jaque, en d2, y a su vez se aprestará a jaquear al rey blanco hasta la extenuación; el empate parece cantado. Pero llega la penúltima sorpresa:
5.d8C!
Un lance realmente sibilino: si ahora 5...e1=D 6.Cf7+, Rh5 7. Ce5+, Rh4 (no vale 7...Rh6 por 8.Cg4 mate) 8. Cf3+, ganando, porque alfil y caballo en pareja son suficientes para dar mate. Pero ya se ha dicho que la mente de Pogosiants era muy calenturienta:
5...e1C!
6.Cc6
Cf3
el caballo negro controla tanto d4 como e5, dos caminos para dar mate en f5 o g4. Pero hay una tercera vía:
7.Ce7
Ch4
8.Cg8#
mate.