Estudio de Gurgenidze. Revista 64, 1994

Leontxo García. Publicado en el diario "El País" el 27.11.2004

Juegan las blancas y ganan. 

Hay dos cosas fáciles de ver: el primer movimiento

1.h7
y la respuesta

1...Txd3+
con la idea de llevar la torre a h3 si el rey no lo impide. Si lo impide, la torre puede seguir dado jaques. Pero pronto descubrimos que los recursos de las negras parecen terminar en cuanto el monarca blanco llegue a la casilla g5, ya que el peón de c4 evita el jaque en d5. Es entonces cuando empieza la sinfonía de trucos por parte de uno y otro bando. Y la guinda final la pone el aparentemente despistado caballo en d8, que en realidad es la clave del estudio. La jugada más difícil, por su diabólica profundidad, es la segunda del blanco:

2.Rg2!!
ya que no vale 2.Rg4? por el sibilino truco 2...Td4+ 3.Rg5 Th4! 4.Rxh4 g5+ 5.Rh5 o bien (5.Rxg5 Rg7 y ganan las negras) 5...Rg7 6.Cf7 Rxh7 7.Cxg5+ Rg8 8.Ce4 b2 ganando. Pero, ¿qué extraña idea anida detrás de llevar el rey a la segunda fila, permitiendo la captura del peón de d2 con jaque? Veamos qué pasa:

2...Txd2+ 3.Rg3 Td3+ 4.Rg4 Td4+ 5.Rg5 Th4!
un momento: ¿no estamos igual que en la variante a la segunda jugada del blanco, cuando las blancas perdían por el truco sibilino? ¡No, la diferencia está en que el peón de d2 ya no existe! Y ahora veremos por qué ese detalle insignificante a primera vista es la sustancia de esta deliciosa creación:

6.Rxh4 g5+ 7.Rh5! Rg7 8.Cf7 Rxh7 9.Cxg5+ Rg8 10.Ce4 b2 11.Cd2
Todo es ya cristalino: el caballo sujeta con firmeza a los otros amenazantes peones negros, y al blanco le quedan dos peones. Si el rey negro se queda en el rincón para evitar que corone el de h2, el monarca blanco irá a comerse el de d7 y coronará el de c4. De modo que todas las piezas y peones cumplen alguna función en esta preciosa joyita.

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